martes, 10 de noviembre de 2009

mirando fijamente a un niño




Un breve texto para endulzar un martes de camino...




La vida puede ser bella,


bonita.


Un niño de dos años es bello,


su mirada es una brisa que refresca el alma.


Su voz y su sonrisa inspiran tal ternura…


Humanidad.




La humanidad es bella.


Es una blanda cera,


hermosa,


con suave aroma.


Será el amor quien dará forma a tal humanidad,


conformará el sólido interior con el calor de la entrega,


tal como Jesús,


dibujará lindos hoyuelos y sonrisas de primavera,


reflejará la luz auténtica que es Dios.

1 comentario:

  1. Jose O: No sabes cómo me alegra encontrar que hay más blogs que buscan a Dios. Me parece genial que me hayas avisado; ahora lo seguiré. Con respecto a este post, me ha parecido preciso a lo que yo estaba reflexionando en estas fiestas navideñas donde uno siempre està rodeado de niños. Ellos son los que más lo disfrutan y son también el mejor recuerdo que tenemos de Jesús. Un niño es esencia, es amor puro, es autenticidad. Mirándolos aprendo a ser más como Jesús. Gracias por esta iniciativa. Exitos. Vane

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